Como si me hubieran criado allí

España acaricia mi niñez en las manos callosas y tiernas de mi abuelo que rozaban con sus dedos de laburante los rizos amarronados y rebeldes de mi pequeña cabecita inocentona.
Recuerdos borrosos en los pintorescos y edulcorados cuentos de mi abuelita Manuela a la hora de dormir.

También las miserias de la guerra civil, los gestos adustos que surcaban los rostros compungidos, la preocupación por la familia que había quedado allí.

España era mi barrio argentino que aparecía en el cejudo almacenero de la esquina y en la nostalgia de los padres de mis padres, flotando entre coronas de novia, esparciendo el aroma dulzón por el pequeñito jardín de mi humilde casa, allá en Pompeya.

España es parte de mí aunque nunca pisé esa tierra, una deuda con la historia me dice que algún día, no se sabe cuando, volveré allí.

Para reencontrarme con aquellos años guardados en los sentidos, un pedazo grande de lo que soy y de lo que somos.

Una memoria viva y una historia en común que hace a esa memoria.

Yo sé que ese país me espera, aunque jamás me fui del todo, como decían las promesas inconclusas de mis adorables, imborrables, dulces, queridos y difuntos abuelos. Manuela y Manuel. En nombre de ellos y de mí ¡Ché España! ¡Salud y Olé!.

Daniel Omar Arzadun, argentino y nieto de los españolísimos Manuela y Manuel Rodríguez

Daniel_arzadun@hotmail.com

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